Me interesé por el Objetivo XF100-400mmF4.5-5.6 cuando se me ocurrió una idea para una serie de fotos mientras recorría mi ciudad natal: Mánchester. Es una ciudad muy histórica, pero también ofrece elementos arquitectónicos muy interesantes construidos en los últimos 10 o 15 años.
Durante varios meses estuve pensando en una serie de imágenes que me acercarían más a la arquitectura que tanto me llamaba la atención a diario por la ciudad. Quería explorar las relaciones entre lo antiguo y lo nuevo mientras examinaba con mayor profundidad los estilos y materiales de las obras más recientes. Para ello, aposté por el objetivo XF100-400mm. No solo me interesaba comprobar el rendimiento en la ciudad de un objetivo frecuentemente utilizado en fotografía deportiva y de la naturaleza, sino que me emocionaba la nueva perspectiva que podía arrojarme respecto a los edificios ante los que paso a diario.

De hecho, gracias a la compresión que obtiene en mayores longitudes focales, uno de mis objetivos Fujifilm favoritos es el XF50-140mmF2.8. Por eso, sentí un gran entusiasmo a la hora de utilizar el XF100-400mm.
Al igual que cuando se toman imágenes de montañas u otros elementos a gran escala, opino que, utilizando un objetivo más largo para crear una menor sensación de distancia entre primer plano y fondo, al disparar sobre un sujeto desde muy lejano se consiguen unos resultados increíbles. Gente de la talla de Ansel Adams utilizó esta técnica en fotografía paisajística, por lo que me pregunté si yo podría hacer lo propio en fotografía urbana.

Una de las mejores funciones de este objetivo es la capacidad de disparar desde una gran distancia. Al capturar edificios altos, una de mis mayores inquietudes es degradar la resolución de la imagen para corregir las verticales. Con un objetivo tan largo como el XF100-400mm, es posible disparar desde una distancia bastante lejana y capturar la parte superior de los edificios de modo que aparezca con nitidez en la cámara. Los cambios que hay que realizar en posproducción respecto a la perspectiva son mínimos, por lo que se consigue una mayor calidad de imagen.
Las dos imágenes que se muestran a continuación presentan un edificio que veo a diario desde mi ventana: la torre Beetham. Jamás había tenido la oportunidad de captar esto ópticamente cerca a sus límites superiores. Oficialmente, se trata del edificio más alto de la ciudad. Gracias a este objetivo, he podido fotografiar su punto más alto con muy poca distorsión de la perspectiva. Esto no es solo una ventaja técnica, sino que me abría la posibilidad de disparar con una gran porción de cielo en la composición, lo cual genera una bonita relación de color con la arquitectura y proporciona bastante espacio negativo en el encuadre.

Se trata de la distancia que escenifica tanto la diversión como el desafío a la hora de utilizar este objetivo. Paseaba por la ciudad y descubría una composición interesante o cierto juego de luces en una escena, pero luego tenía que plantearme cuál sería el lugar idóneo de la ciudad para capturar la imagen adecuada. A menudo, basta un paseo de 5 o 10 minutos desde la escena que se quiere capturar para obtener una buena posición estratégica, o, al menos, una distancia suficiente para poder condensar la escena respecto a la imagen que se tiene en mente.
El objetivo permite un acercamiento tal que es posible comenzar a abstraer visualmente los edificios en sus formas y estructuras básicas. Gracias a la mayor longitud focal, fue una delicia disfrutar con los patrones, colores y texturas al realizar fotografías arquitectónicas. Al realizar este tipo de fotografía, suelo buscar líneas, luces, sombras y formas geométricas que sean visualmente interesantes. El objetivo XF100-400mm es ideal para descubrir estos elementos y crear recortes de lo más interesantes a partir de escenas mucho más grandes.

Al ser un objetivo de gran tamaño, no goza de un gran poder de discreción; no obstante, sigue siendo una gran opción para fotografiar personas. La imagen de la izquierda (abajo) se tomó a pie de calle y enfocando hacia la planta superior de un gran edificio de oficinas en Spinningfields. El hombre estaba al teléfono asomado a la ventana y me vio en la calle con la cámara y el trípode. Le levanté el pulgar para buscar su aprobación respecto a mi foto y él me respondió afirmativamente levantando el suyo. Aquel intercambio nos sacó una sonrisa a ambos y yo conseguí hacerle una foto de la que me siento muy orgulloso. Me encanta cómo combinan los colores del edificio y el del cielo matutino, así como la proporción de la figura dentro del encuadre.
Tomé la imagen del hombre sobre el puente de forma más discreta. De hecho, efectué el disparo desde una distancia de 200 metros. Me llama la atención la silueta que forma contra el cielo estival nocturno, al igual que lo hace la estructura oscura del puente; de hecho, sus piernas coinciden con los ángulos de la misma.

Respecto al uso propio del objetivo, he intentado conseguir la mejor nitidez en las zonas más amplias como edificios y paisajes urbanos compactos. En horas de intensa luz solar es posible aguantar el peso de este objetivo, pero el 99 % del tiempo estuve disparando desde un trípode. Con estas longitudes focales, cualquier leve movimiento de la cámara o del objetivo repercute en la imagen final, por lo que un trípode o monopié se antoja fundamental. Esto ralentiza un poco el proceso, lo cual es bueno de cara a crear la composición.
Estuve disparando con aberturas comprendidas entre F7,1 y F14: las más altas para crear imágenes nítidas de edificios arquitectónicos grandes como la torre Beetham (abajo, derecha) y las más bajas para crear un primer plano más suave que atraigan la mirada hacia el edificio del fondo (abajo, izquierda).

He disfrutado mucho del desafío que supone disparar con el objetivo XF100-400mm y el cambio de mentalidad respecto al que suelo adoptar al realizar fotografías de tipo arquitectónico. Debido al tamaño y peso del objetivo, no podría transportarlo conmigo en cada disparo, pero veo que lo necesitaré de vez en cuando en mis proyectos.
Este objetivo supone una gran inversión para fotografía deportiva o de la naturaleza. El objetivo cuenta con una gran nitidez y su uso es toda una delicia. Me ha permitido obtener perspectivas de los edificios que me rodean que solo habría sido posible conseguir con un dron o helicóptero, lo cual es un impresionante punto a su favor.